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miércoles, 28 de agosto de 2013

Mis Niños Crecen

Hace dos semanas que iniciaron las clases y mis niños crecen. Ahora los dos asisten a la primaria, J a segundo año y E a primer grado. La rutina diaria es pesada, iniciamos desde muy temprano, aunque se despiertan y levantan sin problemas, el desayuno es casi una batalla, porque no tienen hambre, pero no pueden ir sin comer nada, así que mínimo deben de beber un vaso con leche.
A partir de este año el horario se amplió 1 hora y media más, así que salen a las 2:30, llegan, se cambian y ¡ a comer!, luego tarea, un rato de juegos, dos caricaturas, baño, otro rato de juego, cena y a dormir.
Mientras todo esto pasa yo me doy mi tiempo para trabajar, asi que en las noches lo único que deseo es dormir, dormir y dormir.
Mi hijo J adelantó mucho en cuatro meses, ahora ya está regularizado, sin embargo la batalla ahora hay que librarla con E, que tiene problemas hasta con el alfabeto, mientras que algunos de sus compañeritos ya saben hasta leer, sumar y restar.
Los atrasos se debieron a los cambios que tuvieron desde noviembre, cuando fueron sacados de la cosa hogar donde vivieron cuatro años para llevarlos al albergue del DIF y de ahí a casa, así que fueron meses de vértigo para ellos por todos lo que tuvieron que pasar.
Así que trato de tomarlo con calma y de ir haciendo las cosas como debe ser, sin exigirle tanto a mi pequeño E como tuvimos que hacerlo con J para que pasara el año.
Su profesor me ha dicho hoy que las evaluaciones apenas se están llevando a cabo y que en cuanto se tenga un diagnóstico de cómo está el niño, es como se podrá hacer un plan pedagógico para ayudarlo a ponerse al corriente, así que no hay más que esperar.
El acomplamiento de ellos hacia nosotros ya se dio, nos aceptan totalmente y ya no hablan de su pasado, de ese tiempo anterior a su familia, es como si quisieran borrarlo.
Leyendo otros blogs me doy cuenta que los niños tienen regresiones, aunque hace semanas que ya no lo hacen, en diversos momentos los dos me han pedido que hagamos como si ellos hubieran salido de mi barriga, que los cargue, los arrulle y les brinde todas las caricias que pueda ser capaz.
Ahora se que necesitan mucho el contacto físico, el sentir que ya no están solos que hay alguien que los acogerá siempre, que los protegerá de todo y de todos, que los ama profundamente y esa persona es mamá.
Tienen muy claro que son mis hijos de corazón y sonríen satisfechos cuando les digo que yo los amé desde mucho antes de que llegaran a nuestra vida y que somos una familia feliz.
Hablan con naturalidad de su mamá de barriga, pero justamente así, ya no la nombra, no comentan nada de su pasado ni de su familia de origen.
No sé cómo tomarlo, porque sé que les duele, que hay un pasado que siempre estará ahí y cuando se ven en situaciones en que sienten que puede haber abandono entran en pánico, por ejemplo hace días fuimos al parque, mientras ellos jugaban a la pelota yo me senté en una banca para cuidarlos, se alejaron un poco y para no interrumpir su juego con otros niños, cosa que deseamos fomentar ya que les cuesta interactuar con otros nenes que no conozcan, me cambié de lugar.
Mi hijo J fue a buscarme para comentar algo y al no encontrarme quiso llorar, pero lo vi a tiempo para decirle que estaba ahí, muy cerca de ellos. Se acercó corriendo, me abrazó y me dijo: "Iba a llorar porque pensé que te habías ido"; le respondí que eso no sucederá, que mamá estará con él y su hermano siempre que lo necesiten. Sonrió, me dio un beso y se fue corriendo a seguir con su juego lleno de confianza.
Noto también que hay días que buscan abrazos, mimos, sentirse "los niños chiquitos de mamá", sus palabras textuales.
Sé que en su más tierna infancia les faltaron arrullos, caricias, abrazos, besos y cuidados de mamá y me entra un sentimiento de impotencia por no haber estado para calmar sus llantos, auyentar sus miedos, acunarlos para que se sintieran seguros y a salvo.
Pero es lo que hay, no podemos volver el tiempo atrás, así que trato de ser la madre que mis hijos necesitan, brindarles todas esas caricias y besos que les hicieron faltar, hacerles sentir que ya están en casa, en puerto seguro.
Estamos conscientes de que queda poco tiempo para que disfruten de su niñez y ese tiempo deseo que lo aprovechan al máximo, que sonrían, que sean felices.
Hay noches en que antes de dormir pienso en ellos, que están en la habitación contigua, que estamos juntos por fin, que son mis hijos, que es una realidad que por fin, estamos completos, que soy mamá de dos preciosuras y que daría mi vida por ellos. Y entonces pienso, ellos, mis hijos, fueron los que llenaron mi vida de luz, son unos niños pequeños e inocentes, pero con una grandeza de corazón que me emociona y caigo en la cuenta que todo estaba destinado a ser así; sólo ellos podrían ser nuestros hijos, por eso todo pasó en el tiempo y la manera que sucedió, pero por fin estamos juntos y son nuestros para siempre.

2 comentarios:

CocoTita dijo...

Me has hecho derramar una lagrimita... Nosotros estamos en espera de nuestros chicos, 3 niños, ya grandecitos y lo que he leído me llega al corazón.
Les mando un fuerte abrazo
Adri (Cocotita)

velve dijo...

CocoTita:

Qué alegría saber lo de tus niños, espero que ya estén juntos y disfrutándose.
Anque la real aventura apenas comienza, verás que toooooodo ha vale y vale la pena. Una vez más felicidades y un gran abrazo!